sábado, 1 de mayo de 2010


Los Pecados de Dios

Capítulo III
Gula

Horas más tarde, pensaron ir a los bares que Judith prometió llevarle, e investigar al día siguiente en la casa de Iliana. Decidido esto se encontraban de camino del local Eternal Blood. Era uno de los pubs más frecuentados de la ciudad por las tribus urbanas "oscuras", allí se encontraban tanto góticos, como heavys, punkies, emos y darks en general. Aquel día estaba más lleno de lo habitual puesto que solo eran las once de la noche, al entrar ellos el ambiente se volvió tenso, la gente parecía estar escuchando la música de Stratovarius que sonaba sin fuerzas, se pusieron todos tensos al verlos. Ellos no se esperaban esta reacción, pero se dieron cuenta pronto y caminaron tranquilamente a la barra para pedir un par de cervezas. El local estaba bastante oscuro, con luces parpadeantes rojas, en las paredes habían colgados posters de Whitesnake, Metallica, Iron Maiden, AC/DC y también se podía ver alguno de Helloween, Rammstein, Korn. La barra estaba llena de gente que no paraba de reír y hablar. Judith saludó a unos amigos mientras le dirigía una mirada de complicidad a Gabriel.

-¡Hola Shaleen! Cuanto tiempo- dijo Judith por encima de la multitud
-La verdad que sí. ¿Cómo estás?- contestó una chica alta, rubia, una de las pocas excepciones del local, con unos ojos expresivos grandes y negros.
-Muy bien, quiero presentarte a alguien- dijo señalando a Gabriel- él es Gabriel, es un viejo amigo, ha venido a pasar unos días.
-Encantada, yo soy Shaleen Breet, una antigua compañera de clase de Judith.
-El placer es mío, nosotros nos conocemos de un viaje a Hillcrest, hace unos años ya- explicó Gabriel totalmente convincente.
-Dicen que esa ciudad es bonita, ¿no?
-Sí, la verdad, a nosotros nos gustó bastante- respondió esta vez Judith-. Bueno, ¿y tú qué haces por estos lugares?
-Esta es mi segunda casa ya- rió Shaleen-. No, en serio, vengo aquí a menudo, es uno de los pocos sitios con buena música.
-Tienes razón, está muy bien ambientado todo esto.
-¿Y tú cómo estás, que haces aquí?
-Estoy buscando a un amigo en común con Gabriel. Creemos que antes pasaba sus fiestas aquí. No sé si lo conocerás, se llama Damien.
-Me suena, pero seguramente Phil lo conocerá mejor que yo- pronunció aquel nombre con un tono de repugnancia.
-¿Quién es Phil? Hace tiempo que no vengo por aquí, así que necesito ponerme un poco al día- le dijo sin mostrar mucho interés la Súcubo.
-Lo siento, se me olvidaba que no lo conocías. Pues verás, Phillipe Karis es el actual dueño de este local, se lo quedó cuando la policía se lo quitó al antiguo jefe al encontrar una fábrica clandestina de textil en la parte de arriba, soltó un par de miles de dólares y aquí no ha pasado nada. Aún no sé como logra mantener a flote esto.
-¿Por qué?
-¿Por qué? ¡Já! Porque todo lo que gana lo funde en vicios para él, drogas, alcohol, tabaco. Lo poco que deja es gracias al administrador, que le coge dinero para pagar los gastos. Es un miserable, antes no era así, era un tipo normal, pero empezó a juntarse con dueños de otros locales, no tan respetables como este, pero locales al fin y al cabo. Y apartir de ahí, la persona que nosotros conocíamos como Phil desapareció, fue como la llama que se torna negra.
-¿Sabes si podríamos hablar con él?
-Sí, seguro que está arriba en su despacho, las escaleras están ahí, a la derecha de los servicios. Seguramente lo encontraréis tomando unas rayas de coca. Un consejo os doy, si queréis hablar con él, antes buscad buena droga, se vende por cualquier tipo de mercancía.
-Muchas gracias- dijo Judith.
-No me las des mujer, entre amigas no hace falta- le sonrió Shaleen.
-Bueno creo que iremos a hablar con él, a ver si nos puede ayudar a encontrar a nuestro amigo. Espero verte pronto, cuídate.
-Lo mismo te digo- le dio un beso en la mejilla y siguió tomando su bebida y hablando con el camarero.

"No tiene ni idea de cuanto vale la información que nos ha proporcionado- le dijo a Gabriel entre risas silenciosas".
"Me ha gustado tu amiga, es una buena fuente de información, y además rápida, esperemos que Phil también lo sea".
"Lo dudas tanto como yo, ¿verdad?"
"Verdad".
"Debemos conseguir la droga como ha dicho Shaleen".
"Seguro que por aquí hay alguien con un buen alijo, solo es cuestión de saber mirar".
"Sí, puede que tengas razón. ¿Piensas robarla?"
"Por supuesto, ¿tienes otro plan mejor? Bueno, aunque lo tuvieras, esto es más divertido".
"Cierto, empecemos la búsqueda entonces".

Estuvieron bailando sin quitarle ojo a nadie que les pareciera sospechoso de traficante. Se fijaron en un tipo gordo, con los brazos tatuados, moreno y con la boca destrozada, seguramente de probar su propia mercancía y cerciorarse de que era buena. No se le veía muy avispado ya que se notaba perfectamente que hacía allí. Se acercaron disimuladamente, mientras seguían bailando y pudieron oír a un par de niñas hablando con el camello, diciendo algo de éxtasis y contestándole él que las tenía recién importadas desde Lisboa. Pensaron que era el momento idóneo para poder robarle, ya que estaba entretenido con las muchachas. Se fijaron donde guardaba la droga, y era en un pequeño bolsillo en la chaqueta, así que se acercaron por la espalda pero justo en el momento que iban a abrirle el bolsillo, se sacó las pastillas para venderselas a las muchachas. Hecha la transacción volvió a guardarlas en el sitio que estaban.
Judith se fue acercando a él, moviéndose sensualmente, bailando y contoneándose para que no dejara de mirarla y mientras lo distraía, Gabriel se iba acercando por detrás, le abría con cuidado el bolsillo sin que desapareciera la hipnotización a la que estaba siendo sometido, y sacaba las pastillas. Con una cabezada le indicó a la Súcubo que le siguiera, que había conseguido lo que querían, ésta tan rápido llegó, se fue, dejando al camello con la boca abierta mientras seguía con la mirada sus pasos.
Una vez arriba buscaron el despacho de Phil, no era difícil de reconocer, era la única puerta que estaba medio precintada, posiblemente sería la zona de la fábrica y que habría utilizado ahora para su despacho. Entraron y como bien dijo Shaleen, estaba partiendo un montón de polvo blanco en 4 rayas gruesas. Al principio no se dio cuenta de la presencia de los dos demonios, hasta que al tomar la primera raya tuvo que alzar la cabeza. No le sentó nada bien que le estuvieran vigilando, así que se levantó corriendo para cerrar la puerta, pero cayó redondo al suelo de la misma droga que tenía metida en el cuerpo. Judith y Gabriel por su parte entraron tan tranquilos a la habitación, esperando a que Phil se repusiera de la caída. Cuando lo hubo hecho, se sentó, y esperó a que ellos hablaran, pues no sabía el motivo de que estuvieran allí.

-Hola Phil- dijo Gabriel.
-¿Quiénes sois y cómo sabéis mi nombre?- Espetó Phil.
-Quiénes somos no te importa, y tu nombre no tiene importancia.
-Bueno, al menos decidme a qué habéis venido.
-Sí, eso está mejor- contestó esta vez Judith-. Queremos información.
-Información sobre qué. Tengo mucha de muchos tipos.
-Creemos que sabes el paradero de una persona, se llama Damien Min.
-¿Para qué le necesitáis?- Preguntó con cautela el dueño.
-Lo conoces entonces- dijo interesada Judith.
-No he dicho eso, pero algo he escuchado, según dicen es un medio ángel, pero no sé qué quieren decir con eso.
-Seguro que algo más sabes.
-Puede, pero no voy soltando información al primero que viene, a no ser que tenga algo para intercambiarlo.
En ese momento sacaron las pastillas que le cogieron antes al camello, pero no le dieron toda la bolsa, fueron una por una a cada información que consideraban valiosa, hasta saber que la última vez que lo vio fue hace dos meses, que pasó por el local para hablar con él y le dijo que tenía que hacer un viaje, que había dejado algunas cosas en una casa del centro de la ciudad. No les dijo dónde estaba exactamente, pero imaginaron que era la misma casa de Iliana. También les dijo que parecía asustado la última vez que lo vieron, como si hubiese cometido algún error y no pudiera enmendarlo. Cuando decidieron terminar la conversación e irse, les retuvo un poco más.

-Hay algo más que deberíais saber- les advirtió Phil.
-Di.
-No sois los únicos que han pasado por aquí preguntando por él.
-¿Quién más ha venido?
-No sé quién era, pero intimidaba bastante, se creía superior.
-¿Qué le revelaste?
-Nada, no me ofreció nada, así que yo no sabía nada en ese momento- terminó con una sonrisa malévola.
-Está bien, si vuelve mejor que no le digas nada- advirtió esta vez Gabriel.
-Tú no mandas en mí, no mandáis. Yo le diré lo que sea a quien yo desee.
-Tú verás.

Se fueron un poco decepcionados, la mitad de la información ya la sabían, pero al menos ahora estaban más alerta al haber más gente buscándole. Ahora ir a casa de Iliana se había convertido en una prioridad, fueron lo más aprisa posible hacia la dirección que les dio, aquella calle Free House Calls, 158 estaba a unos veinte minutos del Eternal Blood. Buscaron el número rápidamente y dieron con una casita de dos plantas, que daba la sensación de haber sido una casa pulcra, con un bonito jardín cuidado. Ahora estaba todo manga por hombro, la valla rota, la puerta tenía un letrero de abandonado. Entraron con cuidado asgurándose que estaba totalmente vacía, una vez dentro empezaron a buscar algo que les pudiera ayudar en todo aquel embrollo, algún documento, alguna foto, cualquier cosa que les llevara a su próxima pista. Ni en el salón ni en la cocina, que eran las salas principales de la planta baja, había nada de interés. Subieron a la parte de arriba sin perder detalle de nada, donde primero miraron fue en el dormitorio principal, en la cómoda, en el armario, en cualquier lugar con cajones, pero como les pasó abajo no encontraron nada. En el cuarto de la niña, pues estaba todo pintado de rosa con flores, solo encontraron unos dibujos de lo que parecía ser lo que buscaban, pero al estar pintado con demasiado rojo no lo sabían a ciencia cierta. Decididos ya a irse, se encaminaron hacia abajo pero Gabriel se fijó en una pequeña puerta debajo de la escalera. Era la alacena y cuando lo abrió y vieron lo que había no pudieron evitar pensar a la vez.

"No puede ser".

3 comentarios:

Dark Javier dijo...

stratovarius, rammstein.. yo quiero un local así en almería! y que no sea tan feo! jejej

por cierto muy bueno eso de <> xDDD

Lum dijo...

Jajaja, gracias, seguro que hay algún local por allí así, solo hay que encontrarlo =)

Dark Javier dijo...

jeje pues si.. a ver cuando publicas la siguiente!!! seguro que se te ocurre como continuarla... ánimo! :3