lunes, 2 de mayo de 2011

Ya, ¿no?


¿Y qué más dará si nos equivocamos? ¿Y qué si pierdo unos pocos años de mi vida? Puede que la vida sea corta, y no esté para desperdiciarla, pero no es lo suficientemente corta como para no arriesgarse a vivir una aventura. No pueden juzgar los demás sobre las decisiones de otras personas, y no pueden hacerlo a través de terceras personas, eso no. No es justo que habléis sin saber, no es justo que intentéis cambiar algo que no se quiere cambiar, no lo hagáis, porque no vais a conseguir nada. Pronto abandonaré el nido, y con pronto no quiero decir en dos meses, o tres, no; me refiero a dentro de espero solo 3 años, el tiempo suficiente para estudiar algo mejor y conseguir un buen trabajo. Solo eso, lo demás ya vendrá relativamente solo, sé que nadie me va a regalar nada, pero tampoco quiero que lo hagan, lo que yo consiga que sea fruto de mi esfuerzo y de mi trabajo. Así que, sin haber pasado el tiempo necesario para que las cosas cambien a mejor, no digáis nada. Vuestras opiniones las tengo en gran estima, pero no voy a cambiar, ni voy a intentar cambiarle los pensamientos porque me lo digáis. Los años son muy largos y a la vez muy cortos, lo sé. No hace falta que me lo recordéis cada X tiempo. ¡BASTA YA!

P.D.: Si me ves llorando después de discutir, no te extrañe que esté llorando, también me duele que me digan esas cosas aunque según vosotros sea solo por nuestro bien, créeme que lo sé, no es porque queráis hacerme daño ni mucho menos.

domingo, 17 de abril de 2011

Marcas II

¿Querías que lo siguiera? Siento la tardanza pero aquí está otra parte de "Marcas". Espero que te guste melocotón.


Era tarde cuando terminé de arreglarme, pero no me importaba, la noche era joven, y había mucho ambiente en la ciudad siempre. Salí dispuesta a acostarme con la primera persona que encontrase, no tenía pareja, así que no sentiría remordimientos, o eso pensaba. Llegué a un pub, era pequeño sin música, era un lugar tranquilo para beber y charlar. Vi a un grupo de universitarios, y pensé en acercarme a ellos para hablar, pero me fijé en alguien que estaba apoyado en la barra, esperando que le sirvieran una copa. Me preparé, extrañamente, ni sentía miedo, ni vergüenza, ni siquiera pensaba en su posible respuesta, solo podía pensar que lo quería para mí y nadie más.
Me acerqué a la barra, cerca de él, y pedí en la barra lo mismo que él pidió, no supe como lo había adivinado, pero solo por oler su bebida, sabía que era un White Label. Se sorprendió que me pidiera lo mismo solo unos instantes después que él, se me quedó mirando y rompí el silencio incómodo.
-¿Tan extraño te parece que me tome una copa?- Le espeté como si no lo hubiese hecho aposta.
-No, claro que no, pero has pedido exactamente lo mismo que yo.
-Bueno, tampoco es tan extraño, mucha gente bebe y seguro que coinciden.
-Sí, tienes razón, perdona- me contestó apartando la mirada.
-No pasa nada. Me llamo Selene.
-Yo soy Alan, encantado.
En ese momento pensé que lo tenía en el bote, y así era, pero preferí no lanzarme, por si acaso mi instinto me fallaba esa vez.
-Bueno, ¿estás aquí solo? - Le pregunté sin apariencia alguna de interés, pero la verdad es que me moría por saber si venía solo o no.
-Sí, bueno, al menos de momento. He quedado con unos amigos, pero por la hora que es, creo que no van a aparecer, ¿y tú?
-Yo he venido sola, me apetecía salir y salí sin más.
-Que atrevida- ahí era el momento que yo esperaba, se estaba soltando.
-Eso dicen, ¿te apetece dar una vuelta y bailar un poco?
-¿No debería ser yo el que dijera esa frase?
-Soy una chica atrevida.
No hizo falta poco más para estar metida en un baño de discoteca, encima suya, gritando de placer y excitación. Me besaba con ansia, y yo me dejaba sorprendida de tanto que estaba sintiendo, era una experiencia totalmente nueva, a pesar de que no era la primera vez que practicaba el sexo. Notaba perfectamente como atravesaba el cuello, recorría mis paredes internas y tocaba el fondo de mi cuerpo, era una sensación perfecta... que no duró mucho, aquel muchacho no aguantó mucho más de 20 minutos que se me hicieron los más cortos de mi vida. Fue mi gozo en un pozo, pero no me importó, nos despedimos y no volvimos a vernos, y yo volví al acecho de más hombres.
Fui a otra discoteca diferente, en esta se escuchaba salsa, así que pensé que serían más ardientes los hombres de aquella discoteca, tanto que vi a uno bailando con intensa pasión, que parecía que la vida le iba en ello, y la salsa es uno de los bailes que me parecían, y me parecen, puro sexo en la pista, así que no dudé en acercarme a él, con mis mejores pasos de baile que sabía. Le llamé la atención pues se fijó en mí y se acercó bailando, hasta cogerme de la cintura y empezar a darme vueltas y vueltas en un baile sensacional. Cuando terminó la canción hablamos un poco, lo mismo que con Alan, pero de este no me acuerdo su nombre, podría decir que solo me acuerdo del nombre de Alan porque fue el primero de mi nueva vida, y alguno que otro más. A mi bailarín le invité a casa, allí estaría más tranquila y podría estar más pendiente a su cuerpo, que de si pedían entrar al baño. Se desnudó en cuanto entró en la habitación, su pene estaba totalmente erecto y listo para la marcha, y yo encantada me tumbé en la cama a esperarlo, tocándome y mojándome para él, estaba lista para lo que fuera, y él había sido elegido.
Lo empezamos a hacer lentamente, hasta que empecé a vociferar que me poseiera como si no existiera un mañana, y empezó a manejarme como si fuera de papel, me encantaba esa sensación de ser dominada, así que me dejaba sin rechistar, a excepción de los gritos de satisfacción y felicidad que me inundaban la boca. Esta vez, este hombre en concreto, duró mucho más que la primera vez, estuvimos haciéndolo durante más de dos horas seguidas, sin parar, teniendo los mejores orgasmos que hasta ese momento había tenido. Hasta que llegó el mal...

martes, 29 de marzo de 2011





















Y si algún día no estuvieras
que me lleven los vientos a tu lado
para así quedarme hasta la eternidad,
abrazada a tu cuerpo y a tu encanto.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Quiero despertar contigo un día más

Dime qué me pasa, no sé si no puedo dormir, o no quiero dormir, porque simplemente aquí estoy, en mi salón, a las 2 de la mañana, esperando algo y no sé qué es. Noto mis ojos cansados, me pican, pero no duermo, sigo despierta, mirando la tele apagada que me devuelve mi reflejo somnoliento. ¿Mi compañía? Mis mascotas. Pero ellas al contrario que yo duermen plácidamente. Y sigo preguntándome... ¿por qué no duermo? Porque sin ti no puedo. Porque me duele despertar y no verte, me duele no sentir tu brazo rodeando mi cintura, me duele dormir sin que estés a mi lado.
Y lo único que me consuela es que al dormir te veo, te sueño, te toco, te siento de alguna manera. Y aun así no quiero dormir. Será porque un sueño solo es eso, imaginación sin más.
No importa, iré a dormir, que como dicen más vale pájaro en mano, que cien volando.

martes, 25 de enero de 2011

Día a día

Cada día que pasa, te quiero un poco más, cada día que pasa, te echo más de menos, cada día que pasa, me cuesta más estar sin ti.
Es una tormeta que empieza el lunes, con nubes oscuras amenzando con hacermme derrumbar, pero se apaciguan un poco mirando nuestras fotografías. Le sigue el martes, con unas pocas lágrimas a modo de gotas de lluvia. Así llega el miércoles, ya se desencadena la tormenta que me impide ver la luz solar que eres tú, y lucho por seguir hacia delante sin miedo al mañana; hasta que llega el jueves y hay un poco de calma y sosiego, en el que pienso en todo y sé que no es tanto lo que esperar hasta estar contigo par siempre. Y por fin es viernes, un gran sol me acompaña llá donde voy, sea día o noche y respiro contenta al fin. El sábado reboso felicidad, me siento como en una preciosa nube y no paro de reír y ser feliz si estoy contigo. Pero irremediablemente llega el domingo, y de nuevo el sol se va, sin saber bien cuando volverá, en ese momento empieza de nuevo la lucha.
Pero no te preocupes, porque por ti vale la pena luchar hasta el fin de los días y más.

lunes, 24 de enero de 2011

Marcas



Llegada la medianoche empecé a tener sueño, fui a dormir tranquilamente, al día siguiente no tenía que ir a trabajar, así que no me preocupaba excesivamente la hora. Me acerqué al baño para darme una ducha, abrí el agua, y esperé a que saliera templada para meterme dentro de la bañera. Me enjaboné cada una de las partes de mi cuerpo, desde la planta del pie, subiendo hacia las rodillas, masajeé mis muslos, y seguí hacia el pubis. Me empecé a excitar, y jugueteando con el agua me sentía muy bien y seguí acariciándome, cada vez más rápido, hasta que mis piernas empezaron a temblar, pero aún así seguí, me metí dos dedos y ya no aguanté más. Había llegado al clímax total.

Terminé de ducharme, y cogí la toalla que tenía más a mano, no entendía muy bien que me había pasado, pues nunca antes me había excitado con un simple baño. Me fui al espejo y me desenredé el pelo con el cepillo de púas morado, pero lo solté de inmediato al recogerme el pelo hacia atrás. Me examiné el hombro, tenía dos dentelladas muy extrañas, no parecían humanas, pero tampoco de animal, estaban muy separadas, como si los colmillos fueran cada uno diferente. No sabía que hacer así que me quedé ahí, mirándome el hombro, embobada en esas dos marcas. Decidí intentar descubrir que era, pero sabía que no iba a descubrirlo fácilmente, sólo sabía que tenía una irrefrenable sed de sexo.

Solo pídelo

Quien quieras que sea seré,
Quien quieras que te ayude seré,
Quien quieras que te salve seré,
Quien quieras amar seré.

Porque tú eres mi razón de ser,
Porque tú eres mi guía,
Porque tú eres mi ángel guardián,
Porque tú eres quien más amo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Debe terminar con esperanza


El cielo sin ti no tiene sentido de existir, pues tú eres la luna que lo ilumina en las noches claras, las estrellas que hacen que reluzca con esa luz especial, las nubes que ocultan el mal de cada día. Eres el sol que da el calor necesario a mi cuerpo en los días más fríos, la lluvia que me divierte al salir a la calle.
Sin ti realmente, nada tiene sentido, me siento perdida y abrumada, no puedo seguir sola, cada semana se me hace más cuesta arriba, y no veo el día que termines y estés conmigo siempre. Pero todo acabará bien, la esperanza no estoy dispuesta a perderla.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Sin más apareces

Son las 12 de la mañana, y llamas, me preguntas qué tal he dormido, te contesto que bien a pesar de haber dormido sola en tu cama. Te hago la misma pregunta, sé que no ha sido una de tus mejores noches, me contestas que bien y terminas diciéndome que llegarás a la casa sobre las 4 y media ó 5. Un tanto decepcionada acepto tus horarios y me despido de ti con un te quiero, seguido de yo también por tu parte.

Se acerca la hora de comer, pero apenas como, entre los nervios y el café que me tomé para desayunar no tengo hambre. Leo, como casi toda la mañna, casi 100 páginas en un momento, distraigo mi mente para no reparar en las horas que aún me faltan para poder verte y abrazarte.

Me conecto y hablo con una amiga, le pongo la cam y le enseño un poco la habitación, hasta que sin venir a cuento se apaga el ordenador... otra vez a leer. Son casi las 3 de la tarde y aun pienso que queda una hora o incluso un poco más para que llegues. Voy a la cocina y pico un poco de comida, vuelvo a la habitación y me dispongo a leer de nuevo, pero cambio de opinión en el último momento y enciendo nuevamente el ordenador. Pongo youtube y hago una lista de reproducción con unas pocas canciones, un tanto románticas.

Escucho un ruido en la entrada, es la puerta que se abre y suena tu voz con un alegre ¡hola!
Se empieza a formar una sonrisa de oreja a oreja en mi cara, pero no sé porqué no soy capaz de levantarme de la silla. Noto el corazón latiendo con tanta fuerza que parece que lo tengo en la garganta, y por fin apareces por la puerta y me sonríes, se podía decir que no te creías que estuviera allí, aunque ni yo misma me lo creía aun.
Paso la mirada por todo tu cuerpo y no puedo evitar pensar en lo guapo que estás con la mimeta, no dejo de mirarte, ni de sonreírte, simplemente no puedo.

Entras con tu normal, ¿qué pasa? Para contestarte con mi normal nada, aunque pasan mil cosas y a la vez ninguna por mi cabeza. Te acercas a besarme, y con ese simple beso me cercioro que no es un sueño, es verdad que estoy en Almería, en tu casa, en tu habitación y que tú también estás.

Sales de la habitación y hablas con tu compañero de piso, bromeáis durante unos instantes que a mi se me hacen eternos y despidiéndote de él vuelves a la habitación.

Te sientas en la cama para poder quitarte las botas cómodamente, pero yo ya estoy en pie y no puedo contener las ganas de abrazarte, había estado esperando ese momento desde hacía dos semanas, y no estaba dispuesa a esperar ni un segundo más.
Así que me abalanzo a ti, besándote como nunca antes, y por dentro sintiendo como una parte de mi quería simplemente echar a llorar de felicidad. Me sientas encima tuya, y así me quedo, abrazada a ti, y sin poder evitarlo ni queriendo evitarlo tampoco, te susurro al oído TE AMO.

martes, 2 de noviembre de 2010


Joyas Oscuras

Capítulo I

Estando en el Reino de los Gnomos avisté un ser extraño, no era un gnomo normal, incluso pensé en aquel momento que era humano, pero no sabía lo equivocado que estaba. Me acerqué con precaución, intentando agudizar mi vista para adivinar quién era.
-¿Qué deseas?- Grité aunque tampoco esperaba respuesta.
Silencio. No erré al esperármelo. Seguí acercándome, fijándome en aquella silueta por si hacía algún movimiento extraño, mientras acariciaba el puño de mi espada.
-Hable señor, por el honor de Shawn-. Desenvainé la espada y estando cerca pude ver lo que parecía una joven de unosdieciséis años, de pelo aguado anaranjado que le cubría el rostro, pues la posición de su cabeza era agachada. Al escucharme dirigirme hacia ella alzó su pequeña cabeza para dejarme ver unos preciosos ojos negros, enormes y penetrantes, una naricilla respingona y una boquita pequeña, parecía que sus ojos no concordaban con el resto de la cara pero estaban en perfecta armonía. No tenía nada diferente o inusual, pero a la vez tenía un encantador misterio encerrado en su interior.
Se le veía triste, la curvatura de sus labios caía levemente hacia abajo, podría decirse que por la forma de mirarme parecía desorientada y buscaba en mí algo de ayuda, pero no la pedía, ni se acercó a mí, se quedó ahí, quieta.
-Dime pequeña, ¿cómo has llegado hasta aquí?- Pregunté bajando la espada, sin poder adivinar que aquella cueva térmica sería mi prisión durante unas horas.
-Siguiendo a tus guardias- respondió con una voz que más que hablar parecía que cantara. Eso fue lo que me hizo bajar la guardia a pesar de sus palabras, no pensaba en nada, solo en volver a escuchar esa voz melodiosa, pero lo único que escuché fue un par de saltos a mi lado y sentí el golpe de un garrote en la nuca.
Quedé inconsciente durante no sé cuánto tiempo, hasta que noté agua cayendo por mi cara. Abrí los ojos sin saber qué había pasado y entonces la vi, la chica que estaba en la gruta discutía con un par de hombres altos mientras yo atado a una estalagmita no tenía oportunidad de escapar.
Intenté zafarme de las cuerdas que me aprisionaban, luchando contra ellas, pataleando, intenté incluso llegar a las cuerdas para morderlas, pero era inútil, estaban bien fijas.
-Soltadme-. Amenacé, intuyendo que no se rendirían tan fácilmente.
-¿Y eso por qué?- Rió el guardia que estaba a la derecha de la chica.
-Cállate Cleve-. La joven le cortó con una voz que no se parecía en nada a la voz que escuché antes, era mucho más dura que antes, pero al dirigirse a mí su voz cantarina volvió.- Dime ministro, ¿dónde se encuentra la cámara real?
-Juré lealtad a la reina Shawn y a todo lo que ella representa, ni siquiera tus artes de distracción seducción podrá doblegar mi pacto de sangre-. Le contesté convencido de mi oponencia a hablar sobre ese tema.
-Bueno, todo se verá después de sacar todas mis "artes".
-Sólo eres una simple bandida, hay tesoros más a tu alcance.
Se arrodilló, me sonrió con su cara angelical y pensé que no había visto nada más hermoso en toda mi vida, hasta que su puño cerró la boca de mi estómago de un puñetazo. No reaccioné en unos momentos, no podía, pero en cuanto pude sentí mi mejilla húmeda por las dos pequeñas lágrimas que cayeron por ellas. No esperaba que esa simple mujercita tuviera la suficiente fuerza para hacerme aquel tipo de daño.
-¿De veras crees que una simple bandida tendría seis de los mejores elfos a su retaguardia?
-Aquí solo veo a dos.
-Estos son Cleve y Charlie. Maximilliam, Jason, Krause, Stham, podéis salir.
De un salto desde las estalactitas aparecieron otros cuatro elfos enormes que se colocaron detrás de ella en posición defensora.
-Pero, ¿quién eres?- Le pregunté extrañado a la vez que curioso.
-Mi nombre es Anne Trunchbull.
Entonces comprendí quién era. Se trataba de la hija pequeña del rey de los elfos del agua, no podía imaginarme que la mismísima princesa Anne estuviera ante mí. No podía decir que fuera un honor, pues nuestros reinos siempre han estado en guerra por asuntos que desconocía, pero sí me fascinaba de una manera impresionante. Ella entendió que sabía quién era y dejó al descubierto unas preciosas orejas azules, símbolo de nobleza para su raza.
-¿Qué tenemos que le haga falta a tu padre?
-Di mejor, ¿qué nos robásteis en su tiempo que nos es vital?- Amenazó con un rencor odioso.
-No pongas en duda la honestidad de la reina-. Le repliqué casi con dolor por aquella acusación.
-Es la verdad, aunque entiendo que ahora no la comprendas, ya te darás cuenta de tu error.
-Nunca admitiré algo tan absurdo.
-Tiempo al tiempo, mientras tanto ahórrate tiempo y dolor.
-Dime que buscas y te diré si nos es útil en este preciso instante.
-No soy tan estúpida, seré la pequeña de mi familia, pero sé cuando me pueden traicionar, y más teniendo en cuenta que eres alguien de una raza que ya traicionó a la mía tiempo atrás.
-¿Y cómo sabes que no te voy a mentir con la ubicación de la cámara?
-Lo puedo intuir, traiciónanos y sufrirás con la vista que te mostraremos, alíate con nosotros y te contaré toda la verdad sobre tu supuesta reina, además de dejarte vivir, que creo es un dato importante para ti.
Me lo pensé, vacilé y una vez más me equivoqué al escoger mis decisiones, solo pensaba en lo que me habían inculcado toda mi vida. Supongo que en ese momento era lo más lógico.
-Está bien- acepté ocultando mis verdaderos planes-, pero debéis cambiaros, vuestra presencia no se hará desapercibida aquí.
-Escuchadme- les indicó Anne-, haced lo que él os diga, pero cuando veáis algo raro defendeos, reducidle, y si hace falta mostradle aquello que sabéis, y si aun así no hace que se retiren los guardias, matadlo, hay más gente con acceso a la cámara real.
Escuché todo con atención, su voz sonaba firme, digna de su padre, ahí me dio un poco de confianza para no llegar a traicionarle, o al menos para intentar averiguar cuál era esa verdad que me ofrecía, pero no la suficiente como para dejar a mi reina sola ante el peligro que se le podría avecinar. Tampoco dejaba de pensar en aquello que me haría sufrir sólo con verlo, no tenía esposa, ni hijos tampoco, soy un gnomo bastante solitario, mis preferencias son el trabajo antes que el ocio o mi vida personal, cuidar y ayudar a Shawn me llenaba en todos los sentidos.
-¿Tenéis ropas de mi pueblo?
-Por supuesto, somos previsores, y sabíamos que esta situación se daría tarde o temprano- me contestó Cleve, el que se burló de mí sobre mi liberación, pero se le veía dispuesto a colaborar conmigo, y eso lo hacía menos amenazador.
-Pues cambiaros e intentad parecer más bajos, luego seguidme e intentad parecer gnomos corrientes, será mejor que no hagáis que los demás gnomos sospechen de vosotros.
-Puedes usar tu influencia- me dijo Anne mientras me liberaba de las cuerdas y me ayudaba a ponerme en pie.
-Soy un simple burócrata, me tratan como a uno más, pero con un poco de elegancia.
-Entonces por qué hablas de tu reina con tanta adulación.
-No estoy hablando de mi reina, sino del pueblo, sin acusar a nadie en concreto.
Asintió comprendiendo mi respuesta. Sus vasallos fueron rápidos a la hora de vestirse, y tardaron poco más de una hora en acostumbrarse a andar con las rodillas, con los tobillos atados a los muslos, era una posición muy incómoda, incluso dolorosa a las horas, pero su altura era demasiado anormal entre nuestra gente.
Salimos a la luz del día, cuando me di cuenta de que estaba al frente de aquellos pseudo gnomos, los miré, no muy convencido de su credibilidad, pero aún así resignado a seguir con vida.
-Una cosa más antes de irte, gnomo.
-¿Qué deseáis ahora?- Le contesté con un poco de ironía en mis palabras.
-Os estaré esperando con lo que busco al otro lado del lago de la catedral.
-¿Cómo sé lo que buscas si no me lo dices?
-Ellos lo saben, no debes preocuparte por cosas que no te incumben.

sábado, 23 de octubre de 2010

Príncipe de las Guerras

Tú, Príncipe de las Guerras, condenado por un mal destino, obligado a luchar contra tu voluntad, obedeciendo órdenes superiores y resignado a seguir para poder vivir. Quien le iba a decir a esta simple moza que acabaría amando a una persona con tal intensidad, con tanta fuerza y poder. Solo te pido que no me dejes, que me cubras del sol que quema mi piel y me arropes en las frías noches en los que la luna ilumina el cielo. Quiero, o incluso debo pedir una cosa de ti, no me olvides, que la distancia entre nuestras guerras no haga mella en nuestros corazones, ni en nuestras almas, pues tú eres más importante para mí que cualquier tesoro superficial, más importante casi que mi propia vida, ya que como te dije una vez, y te lo repetiré varias más, tú me proteges de sobremanera, haciendo lo imposible por mí, sin que yo sepa como ni por qué lo haces. Lo único que lamento es no poder devolverte ese favor pero no te preocupes, ya podré llegado el momento, mientras tanto seguiré amándote y dejando que me cuides arropada en tu cómoda cama.

viernes, 8 de octubre de 2010

Construyendo un mundo contigo


Quiero verte pronto, quiero estar contigo ya, quiero sentirte, abrazarte, besarte, quiero despertar y que lo primero que vea sean tus ojos, que lo primero que saboree sean tus labios y lo primero que toque tu cuerpo. Porque cada vez soy más feliz contigo, y todo gracias a ti. Te quiero



Si quieres sentirme, siente en tu corazón aquella noche. Siente con el corazón, con el alma, con el ser que todos notamos, pues es ahí donde reside el amor, ya sea para uno o para otros...

jueves, 16 de septiembre de 2010

De Blog a Blog

Querido lector:

Tú que me has acompañado desde que empecé esta aventura, que has leído y releído mis historias y mis cuentos, solo desesarte mil felicidades en este día tan significativo.
El paso de menor a mayor, con sus partes buenas y sus partes malas, como poder votar, poder utilizar la cuenta del banco, ir a la cárcel... aunque no suene tan bien ni tan original. Sólo quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo, al igual que he podido contar contigo, y que espero seguir esta amistad que empezó por unas imágenes y unas palabras.
También aguardo el día en que nos conozcamos en persona, que ya va siendo hora, tanto viajar, sin embargo no vienes a Málaga, pero como dicen, si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña. Y no sé que más decirte, siento que no sea una entrada tan impactante como la tuya, pero sabes que estas cosas son cuando vienen, desgraciadamente no se puede controlar.
Así que nada, que te lo pases muy bien, que te regalen muchas cosas, que te lo pases muy bien y todas esas cosas que se desean por los cumpleaños, pero sobre todo, no dejes de ser como eres, con esa cabeza que es capaz de hacer un juego de la nada, de escribir tan bien como escribes, y de no parar de luchar hasta conseguir lo que quieres.

Un abrazo muy grande de tu amiga Semyazza.

Semy

jueves, 9 de septiembre de 2010

Un Poquito de Por Favor


Educación, bonita palabra salida de personas mayores, aunque ni ellos ya la respetan.
Me indigna ver como las mismas personas que se quejan de la juventud, son las que cometen sus mismos errores solo que al contrario. Sentada en el autobús leyendo irónicamente una noticia sobre educación, noto tocar mi hombro sin cuidado y casi empujándome del asiento, cuando al girarme me encuentro con la cara arrugada de una mujer mayor, que con malas maneras me dice que me levante, lo hago, y sigo leyendo el periódico.
Debería haberle soltado que no despotricara tanto contra mí, y los jóvenes en general, y lo hiciera contra las madres que dejan a sus hijos sentarse en los asientos para minusválidos, que lo hiciera también co la EMT que cada vez hace los autobuses con menos asientos, y además quitan autobuses de circulación, haciendo que entre autobús y autobús pasen casi media hora e incluso una hora entera. Que no lo haga con personas que no le han cedido el sitio más que nada porque no les ha visto, que hay una gran diferencia entre quien puede y no se da cuenta y quien puede y no quiere.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Pasito a pasito

A ti, que apareciste en la noche como un rayo de luz, a ti, que me salvaste de la desesperación, a ti, que te has convertido en mi mundo, en mi universo, a ti te doy las gracias. Gracias por ser así conmigo, aunque te conozca desde hace poco tiempo, gracias por aguantar mis tonterías, mis enfados, y mis estupideces, gracias por preguntarme siempre qué me pasa, por buscar mis manos en la oscuridad, por no dejarme sola.
No quiero hablar antes de tiempo, no quiero estropearlo, no quiero que salga mal esto, por eso no voy a decir te quiero para siempre, pero sí te voy a decir que quiero quererte siempre.
Por ti lo olvidaré todo, olvidaré los ¿Y si...? Olvidaré los FuturosPasados, y pensaré en un PresenteATuLado, porque solo tú eres para mí, porque contigo lo veo todo más fácil.